divendres, 9 de gener de 2015

Sólo se aprende a nadar nadando

Así se llama uno de los capítulos de Célestine Freinet en su libro Consejos a los maestros jóvenes. Este proverbio nos recuerda la importancia de la práctica en el aprendizaje. Solemos los maestros obviar la necesidad de la práctica para adquirir aprendizajes y sometemos a los niños en un camino largo, lento y empírico, el aprendizaje de la vida a través del lápiz y el cuaderno, o el ordenador. Esto resulta altamente peligroso pues separa el saber de la vida real y lo convierte en escolástica, en programas, diseñados para ser memorizados. Como dice Freinet, para nadar no hace falta la saliva ni la lógica abstracta, sino un traje de baño, una piscina o el mar en calma y hay que saber mover los brazos y las piernas, que es tan delicado como manejar principios e hipótesis (p.88)
El aprendizaje tiene que ser un campo de trabajo, inteligente y flexible.
Judit y Sara han aprendido a escribir y a hablar inglés hablando y escribiendo. Y una vez ya saben hablar y escribir, están asimilando lentamente la teoría gramatical que les ayuda a perfeccionar la sintaxis.
Freinet, C. (1966). Consejos a los maestros jóvenes. Madrid: Biblioteca Moderna.