dimecres, 23 de juliol de 2014

Autoridad, disciplina y obediencia

Tres palabras que han quedado en desuso, es más, hoy en día están mal vistas y en muchos hogares escasean. Sin embargo, para educar a los hijos los padres debemos tener una justa medida de autoridad, disciplina y obediencia, para desarrollar y perfeccionar las aptitudes y facultades de nuestros hijos.  
Me pregunto por qué nos dará tanto miedo hablar de autoridad, de disciplina y obediencia en el mundo homeschooler, cuando parece que los niños aprenden por si solos y los padres somos meros observadores de su proceso. Los niños son pequeños Einsteins que descubren el mundo por sí solos y si ellos consideran que pasarse el día leyendo, saltando la comba o mirando la televisión es necesario, los padres debemos aceptarlo. Pero en realidad no es así, al menos no en todos los hogares.  Ni los niños son Einsteins en miniatura, ni los padres simples observadores. Existen unos horarios, flexibles pero establecidos, en donde cada uno de los niños trabaja, estudia, investiga, crea, además de las múltiples horas de tiempo libre donde los niños continúan aprendiendo a través del juego y sus actividades favoritas.  Sin estos momentos más formales, la educación en casa puede resultar un gran fracaso, no porque no aprenden lo suficiente sino porque podrían aprender muchísimo más y desarrollar sus aptitudes y talentos en mayor medida.  Pero lo más importante es que los niños aprenden a aceptar el NO, a frenar sus impulsos, por un tiempo limitado, respetar la decisión responsable del padre o la madre, y con buena gana y una sonrisa, obedecerles. Es una gran lección que también tienen que aprender.