dissabte, 16 de maig de 2015

Preguntas frecuentes

Son muchos los interrogantes que se plantea la sociedad ante el fenómeno homeschooler, ¿pueden los padres prescindir de la escuela y enseñar a sus hijos? ¿Cómo van a socializar los niños encerrados en casa? ¿Van a estar preparados estos muchachos  y muchachas para acceder a la Universidad y al mundo laboral?
Son preguntas muy comunes a las que se enfrentan asiduamente las familias que optan per este modelo educativo. Pero, son preguntas mal formuladas, no dicen o no expresan la realidad. ¿Realmente los padres homeschoolers prescinden de la escuela? ¿Significa por ello que únicamente les enseñan sus padres? Los padres son facilitadores y organizadores de experiencias educativas como: asistencia a museos, visitas periódicas a la biblioteca, entrevistas con expertos, excursiones culturales, visitas a los institutos científicos, participación en actividades extraescolares, etc. Los padres no enseñan a sus hijos en el sentido vertical y asimétrico de enseñar, transmitir conocimiento, sino que su relación con el aprendizaje es horizontal, colaboran con sus hijos en la adquisición de conocimiento, viven aprendiendo juntos.
En cuanto a la segunda pregunta, ¿por qué se asume que los niños están encerrados en casa? ¿Quién dice eso? Quizás presuponemos que la educación solo puede recibirse dentro de un aula, pero en realidad no es así, la educación es experiencia, es actividad, es movimiento, una buena educación debe darse en el campo de trabajo, así que en función de la temática o de los proyectos a trabajar los niños se desplazan al campo, al parque, al mercado, a la biblioteca, a la playa, al museo de matemáticas, al instituto de ciencias del mar, etc.  La flexibilidad y el dinamismo de la familia permiten estas salidas constantes sin demasiados protocolos en donde el niño interacciona con los demás, los adultos, el grupo de iguales, la comunidad próxima en un entorno natural, espontáneo.
¿Aprendemos para ir a la Universidad, para acceder a un buen puesto de trabajo? ¿Es ese el fin de la educación? Educamos para formar personas íntegras, que sean capaces de descubrir sus talentos, desarrollarse al máximo de sus capacidades para que puedan formular su proyecto de vida y sepan llevarlo a cabo, para que sean felices.  Persiguiendo este fin, estarán por supuesto preparados para entrar a la Universidad, al instituto o donde sea, para acceder a un buen puesto de trabajo o para crear su propio negocio y lo más importante, serán capaces de gobernar su propia vida.
Quizás lo que deberíamos preguntarnos es, ¿cómo aprenden los niños homeschoolers, cómo socializan, qué resultados académicos obtienen, cómo se desenvuelven en su vida adulta?
Estas preguntas aportarían datos e información sobre este fenómeno que ayudaría a comprender a buena parte de la sociedad porque algunos padres deciden tomar la responsabilidad y la labor de educar a sus hijos integralmente a tiempo completo.