dijous, 20 de març de 2014

Aprender para la vida

Cuando escolarizamos lo hicimos por inercia, porque es algo que viene impuesto en nuestra sociedad, así que pocas familias se cuestionan esta opción. Sin embargo, como muchos padres responsables hacen, estuvimos buscando “la mejor escuela” para nuestros hijos. Hicimos una lista de prioridades, la más importante era el aprendizaje del inglés, buscamos una escuela donde parte de las asignaturas fueran dadas en inglés. Ese fue un gran problema. No quiero entrar en detalles de porque en España es tan difícil encontrar profesores nativos en la escuela ni porque la política parece que no fomenta el aprendizaje del inglés, lo cierto es que, salvo alguna escuela lejos de nuestra localidad y a un precio desorbitado, ninguna escuela de la ciudad ofrecía un aprendizaje en lengua extranjera ni total ni parcial. Así que optamos por convivir con una au-pair inglesa que nos ayudara en la educación de nuestros hijos, jugando y haciendo actividades en inglés. Las niñas iban al colegio por las mañanas para poder dedicar las tardes al aprendizaje del inglés, así estuvimos un par de años. El problema es que a partir de primaria la asistencia al colegio es obligatoria y por mucho que estuviéramos implicados en el colegio, a través del consejo escolar y el AMPA, no había posibilidad de hacer excepciones. No encontramos ningún colegio que tuviera diferentes horarios ni fuera más permisivo. Las profesoras y la dirección del centro nos comentaban que las niñas tenían que ir no solo por la mañana sino también por la tarde porque trabajaban materias importantes. Y solíamos contestar que también era muy importante el inglés y si postergábamos el aprendizaje del inglés después del cole, ¿a qué horas de la noche podíamos disfrutar de nuestros hijos? Parecía que el día necesitaba más horas. Tiempo para aprender música, practicar deporte, leer libros,  ir al parque a jugar y charlar con los amigos, visitar la biblioteca en búsqueda de nuevos libros, ¿dónde estaba el tiempo para hacer todo esto? ¡El día tendría que tener 48 horas!
Lo sorprendente es, si la escuela enseña educación física, música, artes plásticas e inglés, ¿porqué después de la larga jornada en la escuela todavía tenemos que apuntar a los niños a extraescolares de música, plástica, deportes e inglés, no se supone que debería ser suficiente con lo aprendido en la escuela? Si eliminamos las extraescolares no aprenden adecuadamente, así que eliminamos la escuela. Este razonamiento fue decisivo para desescolarizar a nuestras hijas. En la escuela no aprenden adecuadamente ni lo necesario para vivir.
Organizamos una lista de todas las necesidades que considerábamos imprescindibles para la vida y fueron:
-Aprender a llevar una casa: cocinar, coser, limpiar, planchar, comprar, bricolaje, etc
-Aprender a leer y escribir en las lenguas básicas y usar el ordenador para poder acceder a las fuentes del conocimiento.
-Aprender a llevar un negocio.
-Aprender a expresarse a través de la escritura, de la expresión oral, de las artes plásticas, de la música, de la danza y el teatro.
Es decir podríamos clasificarlas en tareas domésticas básicas, tareas académicas, tareas profesionales y tareas de autoconocimiento, socio-emotivas y expresivas.