dijous, 4 de setembre de 2014

No todos los mamíferos son vivíparos

Setiembre es  tiempo de comprar libros de texto.  La mayoría de familias están obligadas a invertir un dineral en las diferentes editoriales para comprar la información programada que van a tener que empollar sus hijos durante el curso escolar.
Pero, ¿qué tienen los libros de texto que sean tan caros? ¿Hacen falta realmente? En realidad todos son iguales y transmiten la misma información año tras año, sesgada, incompleta e incluso con errores.  No fomentan el pensar ni la reflexión, los ejercicios están únicamente encarados a la reproducción literal de la información “veraz e infalible” que ofrecen. Pero sin pensamiento ni reflexión no existe avance científico en las diferentes disciplinas.
Es mejor no usar libros de texto y fomentar un aprendizaje por proyectos, abierto a diferentes fuentes del saber, o en todo caso, usar los libros de texto para criticarlos, desmentir las verdades absolutas que muestran, cuestionarse si hay otros modos de hacer, buscar alternativas, nuevas fórmulas, fomentar una crítica constructiva para generar nuevo conocimiento y fomentar en el niño el pensamiento crítico, la autonomía, la capacidad de análisis, de observación, de comprobación, motivarle a contrastar la información que recibe no solo de los libros, de su entorno y profundizar en el saber científico. Es muy motivador para el niño que sea considerado, aún y su corta edad, no un recipiente vacío que hay que llenar, sino una mente pensante y creativa que con las herramientas necesarias puede contribuir al avance científico.