diumenge, 30 de novembre de 2014

Aprendizajes para la vida real

John Abbott, cuando ejercía de profesor en la escuela de Manchester, tenía la costumbre de llevar sus alumnos a estudiar agricultura en las zonas rurales de Irán. Al cabo de una semana, el jefe de la aldea que había entablado buena amistad con Johnn se atrevió a preguntarle: Estos jóvenes, que son tan altos, tan guapos, tan fuertes, ¿de qué sirven? Ellos no saben cosechar, no saben montar en burro, no saben encender fuego, ni siquiera saben coser, barrer o cocinar como nuestras hijas. El profesor Abbott se quedó bien sorprendido, sus jóvenes alumnos eran la flor y nata de Inglaterra, resultaban inútiles en Irán e incluso en sus propias casas. No sabían cambiar un enchufe ni hervir un huevo. Vivían ajenos a la vida real, sus madres les hacían las camas, les ordenaban la ropa, sus padres les daban dinero y los llevaban en coche a todas partes. No colaboraban en la vida del hogar, ni tampoco trabajan en vacaciones o los fines de semana, no tenían ninguna responsabilidad. Solo se esperaba de ellos que hicieran las tareas del colegio y aprobaran los exámenes.
Abbott, J. (2010). Overschooled but undereducated. London: Continuum International Publishing Group.